2008-05-05

PAPAS FRITAS
Buildings And Grounds (2000)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 9.51 pm

La honestidad es una cualidad que cada vez escasea más, ya sea en ese Pop que siempre nos ocupa o en el día a día de nuestros trabajos, encuentros……. Sin embargo aparcaremos por hoy esa honestidad (o más bien carencia de ésta) en otros ámbitos que no sean el estrictamente musical. Y es que los festivos en mitad de semana que favorecen los ansiados puentes nos proveen de horas muertas en las que dejar volar nuestra imaginación, y ésta se muestra más activa que nunca mientras suena la música, juzgándola con una tranquilidad de la que rara vez se dispone. Pero volvamos con la honestidad, pues ésta es la idea que viene a mi mente cuando escucho cualquier canción de Papas Fritas. Esa combinación de clasicismo, inmediatez, frescura e inocencia que los americanos ponen en su música ha hecho que por unas horas me haya dedicado a rescatar sus trabajos a la búsqueda de ese optimismo que siempre les caracterizó y que les emparenta irremediablemente con otros estadounidenses que han pasado ya por aquí; The Salteens (otra obsesión de los últimos tiempos) o The Legendary Jim Ruiz Group, y lleva a pensar en que esa honestidad de la que hablamos es característica común a buena parte del Pop estadounidense de los 90’s, un Pop que se dedicó a beber en multitud de ocasiones del glorioso Pop americano de los 60-70’s, en vez de perderse en la exaltación de modas pasajeras como les sucedió a sus vecinos del otro lado del Atlántico.

Encantadora resulta la absoluta falta de pretensiones de Papas Fritas a lo largo de casi una década de carrera que bien podría resumirse en algunos extractos de lo escrito en su web, parcialmente traducida en un divertido castellano: “Papas Fritas se formó en 1992 con la simple misión de hacer música pop honesta y pegadiza produciendo la euforia en las personas.” o “Los dos principios básicos del grupo son: 1. una canción no es sólo una canción, sino un acontecimiento, 2. el sonido que sientes es tan importante como el sonido que escuchas.” Un grupo que se refiere a sí mismo y su música de semejante modo no puede más que conquistarte irremediablemente a poco que sus discos disfruten de maneras parecidas a las de sus planteamientos, y éste es el caso, porque los tres Lp’s de Papas Fritas son una verdadera celebración de lo que es la música Pop. Repletos de melodías, ritmo e ilusión alcanzan ese fin de “producir euforia en las personas”. Sin embargo, y por mucho que cada uno de los trabajos del trío de Boston gocen de particulares cualidades, es muy probable que hoy no estuviéramos hablando de Papas Fritas de no ser por Buildings And Grounds, su tercer y definitivo Lp, y es que por mucho que ese Pop simpático desplegado tanto en Papas Fritas como Helioself les convirtiese en favoritos de muchas de las radios universitarias de su país, es con Buildings And Grounds cuando la banda pudo por fin crear ese Lp definitivo que les encumbra como una de las más significativas bandas universitarias de los 90’s.

Papas Fritas era la distracción de tres chavales, casi adolescentes, que dedicándose a grabar sus canciones en modestas casetes para sus amigos tienen la oportunidad de grabar un par de 7” que siendo en su momento la máxima aspiración y orgullo que pensaron alcanzar les dará a conocer al jefe de Minty Fresh, que les pone en bandeja un primer larga duración que no es más que la extensión de los juegos adolescentes de los tres primeros años de vida de la banda. La música suena nerviosa de pura inexperiencia, jovial por naturaleza, mimética porque no ha llegado el momento de resultar personales apreciándose influencias por doquier, gamberra porque con ocho pistas y su habilidad no se puede llegar a más……el disco ideal para ese momento en el que se atraviesa la mayoría de edad, y que trece años después sigue sonando igual de bien sin que la madurez le haya pasado factura. Helioself sube la apuesta, la grabación del disco está a años luz de su debut, todo suena más prístino y la banda se encuentra impulsada por una popularidad que le lleva a acentuar su música en dirección a un Pop que por momentos se muestra excesivamente rockero, es el tiempo del éxito y las giras con lo más granado del Pop independiente mundial…….para muchos un nuevo escalón alcanzado, para otros muchos cierta frescura perdida mientras se proponen hacer un disco más elaborado, objetivo definitivamente alcanzado por Buildings And Grounds, solo que por otra vía, aquella que conduce a la sublimación de una plácida madurez.

Buildings And Grounds supone una pequeña obra maestra, aquel trabajo que muchos pensamos que Papas Fritas jamás estaría llamados a realizar, encasillando a la banda como una de tantas favoritas de las college radios, extremadamente resultonas y eficaces pero al mismo tiempo incapaces de trascender. Sin embargo la primera escucha de las trece canciones de este trabajo producen un verdadero derrota emocional para todo aquel con un mínimo de sensibilidad y gusto por la melodía y las canciones hechas con mimo y amor por el trabajo en estudio. La banda parece más implicada que nunca en el trabajo, no acaparando en esta ocasión Tony Goddess la totalidad de las composiciones y firmando muchas junto a Shivika Asthana, e incluso dejando a Keith Grendel la completa autoría de un tema que, como el resto del lote, sorprende a todos aquellos seguidores de la banda que se acercan a un nuevo Lp en busca de ese Pop alegre y desenfadado marca de la casa. Buildings And Grounds supone la madurez de Papas Fritas, madurez en forma y en fondo, lo cual no tiene por qué significar que los de Boston se han vuelto aburridos, todo lo contrario, aquí encontramos auténticos pildorazos Pop a la altura de lo conocido hasta la fecha; Vertical Lives o What Am I Supposed To Do? no desentonan en absoluto con el repertorio antiguo, la primera es una composición de Grendel y goza del arrebato melódico acostumbrado, pero también de un aire setentero y un ritmo soul que asombra por novedoso, mientras que la segunda bien pudiera haber formado parte del repertorio de Helioself. Pese a estos ecos del pasado lo cierto es que Girl, el corte que abre el disco, ya muestra el cambio acaecido en el sonido de la banda, perezosa y acústica, la canción fluye con la tranquilidad de un aire folk que invita a relajarse con el protagonismo absoluto de la voz de Tony Goddess. People Say se muestra contagiosa gracias a un ritmo juguetón y a Shivika Asthana, que desde este preciso instante se convierte en una de las mayores bazas del disco, interpretando una sucesión de temas que para muchos son lo mejor del Lp; ahí está Far From An Answer, asombrosamente sofisticada para un grupo de sonido antaño directo o I’ll Be Gone, preciosidad absoluta gracias a una melodía que nos incita al baile, aunque sea de un modo más tímido que el empleado por Way You Walk, esta vez por obra y gracia de Tony Goddess, que parece haber reservado para este disco una nueva vestimenta para cada una de sus piezas. Ahí está la descarada influencia country de Lost In A Dream para demostrar que en esta ocasión Papas Fritas se atreven con todo sin que ello signifique olvidar cómo se hacía el buen Pop, desplegado de nuevo en Another Day o Questions…..

Después de los años pasados Buildings And Grounds parece haberse convertido en un espejismo, un golpe maestro asestado por una banda que aún cautivando por momentos, nunca dio muestras aparentes de verse capaces de alcanzar la perfección de un disco que a estas alturas puede considerarse imprescindible de principio a fin. Por desgracia esta pequeña maravilla no tuvo su continuidad, los años pasaron y las esperadas noticias se demoraron hasta que la propia banda anunció su inactividad y la publicación de un bonito disco recopilatorio que desde ya debiera convertirse en objeto de búsqueda para todo aquel con ganas de conocer la música del trío.

2008-04-20

THE RELATIONSHIPS
Trend (2000)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 8.06 pm

¿A estas alturas queda alguien que no haya leído High Fidelity?. Supongo que esta afición nuestra de la música nos ha forzado a leer el célebre libro de Nick Hornby, esperando vernos retratados en alguna de sus páginas. No sé si por fortuna o no, el hecho cierto es que por aquí nunca nos vimos como ninguno de los curiosos personajes de High Fidelity, quizás demasiado freaks para nuestro entender, demasiado extremistas en su vehemente militancia musical, sus manías y sus vicios……pero hay días en los uno se replantea si lo suyo es tan normal como cree. Días en los que tu madre te llama para advertirte de que uno de los armarios donde guarda tus vinilos, esperando que por fin te lleves todos de casa, ha cedido ante el peso de tanto disco…..días en los que alguien te pregunta sobre la organización de tus vinilos, y has de responder que lo haces por sellos discográficos porque tienes el catálogo completo de muchos de ellos, días en los que vas a buscar una servilleta y en el cajón donde debieras de encontrarla aparece la caja del Back To Mono de Phil Spector, repleta con sus cuatro cd’s y un montón de 7” que guardaste allí sin saber muy bien el motivo. Cuando todo esto te pasa en tan solo un fin de semana vuelves a replantearte si no empiezas a parecerte a alguno de esos excéntricos personajes de High Fidelity, pero al final la respuesta siempre es la misma, que no, que lo tuyo es muy normal….y entonces decides hacer algo para organizar un poco tu vida, y como sentimentalmente no te pareces (¡por fortuna!) a Rob Gordon, lo primero que se te ocurre es buscar hueco para esos montones de cd’s originales que ya no caben en las estanterías. Después de múltiples intentos, al fin optas por empezar a tirar o pasar a mp3 todos esos cdr’s con carátulas fotocopiadas que grabaste hace muchos años, cuando todavía no disponías de suficiente ancho de banda ni redes P2P.

Toda esta criba de cdr’s sirve para olvidar definitivamente a muchos grupos, lo cual resulta muy útil, pero también nos recuerda la necesidad de completar alguna que otra discografía, con lo que al final no logras liberar tanto espacio como el que pensabas cuando iniciaste tan ardua tarea. The Relationships son uno de esos grupos que han vuelto a suscitar mi curiosidad, para comprobar que la carrera de los ingleses siguió su (breve) curso después de que consiguieran encandilarte gracias a sus primeras canciones. Es casi seguro que ya nadie recordará Trend, un estupendo Lp de debut que estos veteranos músicos de Oxford publicaron hace casi ocho años, pero gracias al reciente revival C-86 (entendiendo esto como rescate de toda la música británica de finales de los 80’s) a algunos sonará el nombre de The Anyways, la banda de Indie Pop seudo-psicodélico en la que Richard Ramage y Pete Lock estuvieron integrados antes de formar The Relationships. Eso por no mencionar a los Razorcuts, donde militó el tercer miembro fundador del grupo, Angus Stevenson. Con estas credenciales resulta comprensible la relativa expectación con la que algunos escuchamos por primera vez Trend, acrecentada ésta al abrir el cd y comprobar que la lista de pequeños pero ilustres colaboradores se completaba con Amelia Fletcher a las voces, una mujer a la que amar por todas esas maravillosas canciones de Talulah Gosh y Heavenly, y Andy Bell de Ride, uno de los grupos más inspirados de los 90’s.

Ante cualquier tipo de ilusión o expectativa Trend se muestra esquivo, presentando The Relationships un trabajo serio y maduro en exceso para gran parte de sus potenciales destinatarios, que muy probablemente buscarán otro tipo de sensaciones pensando en el pasado de sus miembros. Ante nosotros se despliegan, no sin encanto, trece temas que pueden pasar por un auténtico muestrario de un Pop clásico e inconfundiblemente británico al que ningún artista suele llevar antes de cumplir los cuarenta. Trendes uno de esos discos que se asocian a artistas grises que, completamente sumidos en su creación, no cejan en el empeño de llevar adelante con la mayor perfección posible esa música que suena en sus cabezas, con el evidente riesgo de que a veces no todas las canciones posean las mismas virtudes al ver la luz. Muchas son las precauciones que advertimos con Trend, pareciendo que más bien estemos desaconsejando su escucha. Todo lo contrario, The Relationships brillan con especial intensidad en gran parte de los temas aquí contenidos, pero su brillo es muy particular, no siendo apto para todos los oídos, al igual que no resulta apta para cualquiera la música de “parientes” musicales como los brillantísimos (y sosos para muchos) The Windmills, Melodie Group o Lovejoy, todos ellos en Matinée. Puede que el Indie Pop sea para los jóvenes, y todos estos creadores tiempo atrás abandonaron la adolescencia, lo que no ha hecho más que acrecentar su carácter, mejorando año tras año al tiempo que la madurez va presentándose. En Trend encontramos esa sabiduría de la que el tiempo a veces nos dota, The Godfathers abre el disco de modo impecable, el sosiego de la guitarra parece trazar una línea infinita a la que la elegante voz de Richard Ramage se adapta a la perfección creando un serio trabajo que aguanta sin rechistar su continua escucha, la prueba definitiva. Invisible vuelve a reunir las voces de Richard y Pete, como si los diez años pasados desde la disolución de The Anyways se hubieran esfumado, aunque la urgencia de algunos temas pasados ya ha desaparecido en favor de los medios tiempos, que se repetirán en Junior, precediendo a uno de los momentos álgidos del disco, ese Knock Nnock Who’s There que conquista a la primera escucha situándose como pieza favorita gracias a su irremediable encanto melódico, rubricado por la estelar aparición de Amelia Fletcher, que como siempre parece elegir la colaboración adecuada, uniéndose el tema de The Relationships a la larga lista de preciosas canciones en las que Amelia presta su voz a sus amigos. Menos instantánea pero igualmente sugerente es My Divorcee, de nuevo unos coros perfectos que aportan un extra del que el tema no está precisamente falto, My Divorcee suena honesta y sincera, redonda de principio a fin, con una sección rítmica que borda la canción y los detalles justos en el momento adecuado, ahí están esas palmadas, el precioso violín….todo olvidado al afrontar Darkroom, que recuerda por momentos a unos oscuros Tindersticks, o All God’s Children donde se nota a la perfección la mano de Andy Bell en las guitarras, que lanza un guiño a los últimos Ride y una psicodelia que le viene de lejos a los componentes del grupo.

Tanto Trend como Country Catalogue, el Ep. que le precedió, fueron publicados en su día por Twee Kitten, por entonces el mejor mail-order de Pop independiente del planeta. Y aunque poco después vino el colapso del sello-tienda, la verdad es que parece que todavía está activo, por lo que no resultará difícil hacerse con una copia de cualquiera de los primeros trabajos de The Relationships, una banda merecedora de un reconocimiento, o al menos recuerdo, que parece haberle sido negado en unos años en los que todo se encauzó a través de un Pop a veces un tanto simplón (obviaremos mencionar la etiqueta para no levantar suspicacias) que poco tiene que ver con el buen y experimentado trabajo que la música de los de Oxford nos ofrece.

2008-04-09

VIBEKE SAUGESTAD
The World Famous Hat Trick (2007)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 10.22 pm

Seguro que para la mayoría de nosotros resulta difícil, por no decir imposible, recordar aquel día en el que la escucha de una canción hizo saltar ese resorte que nos ha llevado durante años a peregrinar de tienda en tienda a la búsqueda de una lista de discos que parece ampliarse más con el paso del tiempo. Poco importa cual fuera esa canción que hizo que por primera vez nuestro cerebro estallase de placer al descubrir lo que hasta nuestros oídos llegaba, porque lo importante fue la andadura que se inició a partir de ese momento. Como se dice vulgarmente, nadie nace enseñado, así que tras esa primera escucha en el viejo tocadiscos de nuestros padres, en una cadena comercial, o en un programa televisivo, una carrera llena de descubrimientos comenzó para nosotros, sin saber muy bien dónde o cuándo cruzaríamos la meta final. Opiniones las habrá muy diversas, para unos la meta se alcanza con el descubrimiento de una melodía que nos hace rememorar esa primera experiencia, mientras que para otros nunca se llega a la meta pues el aprendizaje no puede tener fin. En el caso del que se encarga estas líneas, la meta se alcanzó en el momento en el tuvo conocimiento de haber dado con el sonido o estilo que parecía haber buscando durante años de eclecticismo. Así, aún siendo consciente de la posibilidad de sorpresas presentes y futuras, la actual búsqueda de nuevas sensaciones siempre anda centrada en propuestas concretas muy íntimamente emparentadas entre sí. Sin embargo tantos años atenta escucha dejan su huella, y por mucho que nuestro tiempo esté ocupado por aquello del Pop (Indie), hubo un tiempo en el que Country, Rock, Punk y Power Pop formaron parte de nuestra dieta diaria, y aunque algunos estilos hayan quedado en nuestro pasado junto con múltiples recuerdos, otros como el Country y el Power Pop suelen cohabitar en perfecta armonía y proporcionan las mismas satisfacciones que en el pasado.

La música tradicional americana todavía no ha pasado por aquí, difícilmente lo hará, pero un par han sido ya las ocasiones en las que se ha tirado del Power Pop, caso del sueco Daniel Saturn o los holandeses Johan (aunque a estos no les vaya tan bien pintada la etiqueta). Hoy volvemos, quizás más claramente que nunca, a volver la vista hacia ese querido estilo que suele combinar en la proporción exacta dulzura y energía, melodía y electricidad. Y es que en esto del Pop pocos artistas conseguirán hacernos sentir más jóvenes, quizás adolescentes, que gente como los Plimsouls de Peter Case o los Rubinoos con joyas como A Million Miles Away o la eterna I Wanna Be Your Boyfriend, respectivamente. Poco tiempo ha de pasar hasta volver a caer rendido ante la infinita frescura de un estilo vital y extendido a lo largo del planeta como pocos, unas veces volaremos a nuestras antípodas, otras al continente americano o a gélidas tierras nórdicas, siempre sin olvidar la estupenda tradición powerpopera nacional. El último impacto llega gracias a la grácil silueta y poderosa voz de la simpática y experimentada Vibeke Saugestad, que desde Noruega acaba de publicar su tercer y mejor Lp, con el que a lo largo de diez temas nos da una lección de Power Pop instantáneo y difícil de olvidar.

Desconocido en la mayoría de los países, el nombre de Vibeke Saugestad es asombrosamente popular en Noruega, donde esta mujer está reconocida gracias a una larga trayectoria iniciada en 1992 con Weld, su primer grupo, al que le sucedería más tarde la publicación de dos Lp’s en solitario en toda una multinacional que se desliga en este trabajo de la carrera de Vibeke por voluntad de ésta, consciente que el giro dado por su carrera no casa actualmente con la música e imagen cultivada en Sony. A buen seguro, el acusado giro de su música hacia el Power Pop está propiciado por la integración de Vibeke Saugestad en The Yum Yums, donde se ocupa de órgano y coros, dándose a conocer de este modo entre los fanáticos del estilo. Así este The World Famous Hat Trick hereda la electricidad y embestida de los Yum Yums, sin duda a causa de la participación sus miembros Morten Henriksen y Tomas Dahl en la grabación, aunque ésta no es más que una más de las características de una música que aquí bebe de las fuentes del Power Pop más directo y melódico, que no más alocado. Vibeke elabora diez canciones que suenan propias y personales, sabiéndose desligar de influencias o mimetismos que se convierten en verdaderas rémoras en un estilo que luce entre sus virtudes su propia incapacidad para guardar secretos.

The World Famous Hat Trick entra por los ojos, teniendo a nuestra nueva rubia favorita como protagonista absoluta del diseño del disco, viendo su jovial y divertida imagen cuesta imaginar que pese a su juventud Vibeke lleve tantos años en la música. Pero si agradable resulta el diseño gráfico del Cd (o bendito vinilo) de este trabajo, sorpresa mayúscula nos reporta la primera escucha de un conjunto de canciones que el aficionado pronto hace suyas. Imposible no caer rendido ante el impacto directo que supone ese He’s Peculiar (imperdible su video) que abre el disco, como decíamos antes, nada se oculta, guitarras con una fuerza acentuada y una línea de bajo que junto con la contundente batería sustentan a una cantante en posesión de una voz inagotable que borda la estupenda melodía del tema. Después de semejante inicio uno se sumerge en una continua búsqueda de la melodía que siempre encuentra recompensa gracias a una Vibeke Saugestad que muchos emparentan vocalmente con Debbie Harry, gracias principalmente a una voz poderosa pero muy capaz de variar su registro, aportando una variedad de matices que nos demuestran estar frente a una cantante con pleno dominio de su instrumento. Close The Door supone el mejor ejemplo de esa cantante capaz de dominar su voz ofreciéndonos el paso de la contundencia al candor en tan solo unos segundos, al igual que otro tema más pausado como All For Now, donde muchos podrían confundirla con ese pedazo de voz y artista que es Aimee Mann, una de las mejores, cuando no la mejor, cantautora estadounidense de los últimos veinte años. All For Now, crescendo final incluido, es dulzura infinita, acercándose a esas baladas Power Pop mágicas de las que el estilo siempre ha andado bien surtido. Sin embargo la influencia de los años pasados junto a los Yum Yums no podía pasar inadvertida, y temas más enérgicos son los que forman el núcleo central de The World Famous Hat Trick; Keep On Dreaming atesora unas guitarras rabiosas, pisando a fondo el acelerador, al igual que No I Won’t, piezas que al imaginarlas sonando sobre un escenario nos hacen ver el motivo por el que hay pocas cosas tan divertidas como un buen concierto de Power Pop, como los protagonizados por los Rubinoos, presentes aquí en los coros Until The Sun Comes Out. A estas alturas la lista de canciones notables ya se cuenta en igual número que las escuchadas, siendo ésta la tónica general del Lp, no hay relleno por ningún lado, Waste Another Day, Stupid….todas y cada una merecedoras de nuestro cariño, una por su delicado comienzo, otra de nuevo por un aire romántico que Vibeke domina a la perfección por sus anteriores trabajos….imposible encontrar mediocridad aquí.

The World Famous Hat Trick ha sido editado por Sprettball Records y puede conseguirse en Popsicle, tienda especializada en todo aquello que huela a Pop nórdico, a precio más que contenido para el placer que su reproducción proporciona. Sin duda una escucha obligatoria en estos días de Primavera en los que el calor empieza a hacer acto de presencia.

2008-04-02

PENNY CENTURY
Between A Hundred Lies (2007)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 9.30 pm

No queriendo convertir 360º de Separación en un sitio dedicado en exclusiva al Pop escandinavo, éste es un fenómeno que acecha, al menos en cuanto al comentario de novedades. Pero hay que rendirse a la evidencia, esta era del mp3 que ha facilitado la escucha gratuita de la música que luego entrará en casa en cualquiera de sus formatos físicos pone en evidencia la realidad del Pop mundial. Las descargas, muchas veces aleatorias y basadas en la confianza depositada en algún usuario del P2P de turno, revelan el hecho de que un porcentaje desmesurado de aquellos discos interesantes actualmente provienen de las gélidas tierras del Norte, más concretamente de Suecia.

Un repaso al catálogo del todavía joven sello Letterbox Records nos ha permitido topar con Penny Century, la penúltima sensación (al menos por aquí) del Pop sueco. El pequeño catálogo de Letterbox aúna diversas nacionalidades entre las que destaca, vaya por Dios, la que pasean Penny Century. Casualidad o no, el hecho cierto es que estos suecos son los que durante las primeras escuchas, muchas en su caso, han logrado conquistarnos gracias principalmente a la voz absolutamente irresistible de su vocalista Julia Hanberg (hermana de Martin Hanberg, miembro de Sibiria y Vapnet, otros favoritos). Decimos voz irresistible, a sabiendas que esta opinión será difícilmente compartida por gran parte de quienes corran a descubrir al sexteto de Östertsund, y esto es porque sobre el Indie Pop unas veces alocado al estilo de Saturday Looks Good To Me, otras más sesentero muy a la moda impuesta durante el pasado año por las Pipettes o Lucky Soul, Julia Hanberg se erige sobre cualquier otro elemento de la música de su grupo gracias a una poderosa y personal voz que inevitablemente se ama u odia, haciéndonos pensar en la fuerza de Fiona de The Parachute Men, la todavía joven madurez de su compatriota Marit Bergman o la elegancia de las chicas de Scarlet’s Well. Para aquellos que aprecien la voz de Julia las diez canciones contenidas en Between A Hundred Lies, el debut de su grupo, guardan un excitante combinado que desvela muchas más sorpresas de las que podríamos esperar al pensar en un primer trabajo que no es tal, puesto que viene precedido de un total de cuatro E.P.’s autoeditados por el grupo desde 2004.

La colección de canciones que conforman este Between A Hundred Lies pueden ser rápidamente clasificadas bajo la fácil etiqueta del Indie Pop sueco, de origen optimista y permanente luminosidad. Guarda sin embargo la música de Penny Century un conjunto de encantos que transforman gran parte de este disco en verdaderos ases con los que ganar la partida a sus posibles detractores. Es cierto que aquí hay Indie Pop, pero más contemporáneo que aquel que comenzó a definir la etiqueta, Tullycraft, Beulah o los citados SLGTM no le harían ascos a este Between A Hundred Lies, pero un aire sixties parece estar siempre presente, bien sea bajo ciertos tonos de melancolía, bien a través de un trabajo orquestal sobre el que destacan vientos a cargo de unos omnipresentes saxos y trompetas que se encargan de levantar por sí solos el ánimo del oyente. Los elementos se combinan en perfecta armonía para el lucimiento vocal de Julia, Too Bitter To Be Charming nos da la bienvenida inundándolo todo con sus vientos, su piano y esa voz que rápidamente cumple a la perfección el cometido de llamar nuestra atención. Logrado esto la fiesta comienza sucediéndose sin descanso potenciales hits; Nothing Burns Like Bridges se posiciona rápidamente como single de presentación del Lp, pisa el acelerador recordándonos con su fuerza y las voces chica/chico a sus compatriotas Irene, You, It’s Always You se viste de Pipettes y facilita la perfecta integración de Julia en un estilo más adecuado a sus virtudes, que se despliegan cómodamente al igual que lo harán en la reposada What I Never Learned To Say. Sin embargo no es esta tónica más íntima la que predomina en el álbum, piezas como Please Don’t Go, Another Day Leaves So Slow o Between A Hundred Lies reclaman nuestra atención gracias a sus continuas melodías, haciéndonos ver que el momento de explotar la introspección de When The City Is Waking Up, sedosa y bonita gracia a sus violines, todavía no ha llegado, y que el tiempo para pasear su juventud está lejos de acabar.

Between A Hundred Lies se encuentra disponible a través de la web de Letterbox Records, donde encontraremos tanto sus discos como los de conocidos como The Arrogants, Watoo Tatoo o California Snow Story o incógnitas a descubrir del estilo de The Amateurs y Morning Bride.

2008-03-29

CELESTIAL
Dream On (2007)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 1.46 am

Ser de naturaleza despistada muchas veces conduce a la más absoluta sorpresa. Decir también que los hay partidarios de la perfección, o al menos la corrección, mientras que otros muchas veces nos quedamos simplemente con el espíritu, sabiendo perdonar cualquier traspiés bajo el que subyaga un pequeño diamante en bruto no apto por su propia imperfección para el paladar de cualquiera. Ejemplos los hay a montones; si nos remontamos mucho en el tiempo nos encontramos con The Shaggs, tres hermanas de manifiesta inhabilidad para lo musical reivindicadas tanto por Frank Zappa (según se rumorea llegó a decir que eran lo más grande después de los Beatles, aunque pensando bien en el personaje no es de extrañar), como por buena parte de la caterva del rock alternativo de los 90’s. Legendaria también la ineptitud, especialmente en directo, de los grandísimos The Pastels, que pasaron largos años creando maravillosas canciones haciendo gala de una indisimulada torpeza. Y como no hay dos sin tres, Love Parade, grupo al que por aquí se le tiene un gran cariño, se lanzaron a publicar sus dos 7” en A Turntable Friend no se sabe si tocando o grabando peor, y pese a ello firmaron dos pequeños singles que guardamos con mimo porque bajo tanta impericia y caos técnico salían a flote canciones de impresión que son auténticos clásicos de ese micro Indie Pop que protagonizó los primerísimos 90’s.

Ahora cabría preguntarse qué tendrá que ver la naturaleza despistada de uno con apreciar o no a grupos que por el motivo que fuera suenan mal. Celestial son la respuesta a las palabras que acabas de leer, y es que mayúscula ha sido la sorpresa al comprobar que Dream On, un Lp de debut que fue incluido entre los favoritos de 360º de Separación del pasado año, es en gran medida una recopilación de temas ya publicados (¡incluso comentados aquí!) en el pasado por la banda sueca. Hasta ocho de un total de los doce temas incluidos en Dream On habían podido ser escuchados con anterioridad por el seguidor de la banda, resultando este debut pese a ello un disco absolutamente fresco y novedoso. Con lo que volvemos al tema del inicio, la impericia o una grabación funesta puede llegar a empañar la mejor de las canciones, siendo Celestial los últimos protagonistas de este fenómeno. Recapitulando un poco, recordar que Celestial es fundamentalmente una banda compuesta por Andreas Hagman, que se encarga de la práctica totalidad de tareas, y a tenor de lo escuchado es fanático seguidor tanto de las primeras enseñanzas impartidas por los sellos Creation y Sarah Records, como de todos esos chicos que en la pasada década andaban “mirándose los pies” mientras hacían ruido con sus guitarras. Discurriendo por semejante senda Andreas se topa en el pasado con sus compatriotas de Music Is My Girlfriend que se encargarán de publicar dos Ep’s en formato Cd-r que constituyen la columna vertebral de Dream On. Sin embargo hay una sustancial diferencia entre las grabaciones, frente a unas primeras canciones y versiones en las que el grupo todavía no se decide entre adoptar un tono shoegazer/dreampop o mirar hacia un Pop de corte más limpio y simple que en primera instancia parece sentarle mejor, nos encontramos ahora con todo un trabajo largo que parece liberar al grupo y le confirma como autor de un Pop que bebe de fuentes clásicas del Indie Pop, sin olvidar algunas referencias más ruidosas que no obstante no hacen perder la pulcritud en la presentación . Si a esta claridad de ideas le añadimos un sonido que por fin hace justicia a Celestial, olvidando la suciedad de sus primeros pasos, algunas cajas de ritmo taquicárdicas y mejorando algo la técnica, tenemos un trabajo que pese a compartir buena parte de temas con otros discos anteriores poco tiene que ver con ellos, no aparentando encontrarnos ante la típica jugada de grupo que quiere asegurar el éxito en su primer trabajo serio a base de reunir lo mejor de un catálogo en parte ya publicado.

Brighton Girls abre el disco jugando a emular la timidez de Keris Howard (Harper Lee), para arrancar definitivamente con una sencilla pero contagiosa línea de guitarra que nos acompaña junto a la voz, un tanto arrastrada al estilo shoegazer, de un Andreas que se alterna en las funciones vocales con Malin Dahlberg, que con la dulzura propia de las féminas en su voz aporta el matiz twee al estribillo y coros de la canción. Fragile Heart completa la entera inclusión del 7” de la banda en MIMG, caminando directamente hacia un Pop de aire melancólico convence gracias al encanto de su interpretación a dúo y algunos pequeños detalles (unas notas de piano, palmadas en el momento exacto)…..De sus dos Cdep’s de debut nos llegan seis temas que se nos muestran completamente nuevos gracias a un buen trabajo de pulido y abrillantado (técnica y estudio); Saving My Presence sigue siendo una buena muestra del lado más ambiental y oscuro de Celestial, la pegadiza Dream On suprime un inicio dubitativo para imprimir energía desde el primer segundo con unas guitarras que quedan como el elemento más reconocible del sonido del grupo, al mismo tiempo la Srta. Dahlberg se va revelando progresivamente como uno de los mayores encantos de la escucha del disco, haciendo su presencia casi imprescindible. The Boy Who Never Says Goodbye aparece como un pozo de desolación entre ritmos contagiosos como los de Lake Como, que se acerca al jangle pop con cierto descaro enseñándonos que también hay vida cuando Andreas Hagman decide emplearse a solas con el desarrollo vocal de los temas. Nothing Happens; Twice y The Sunshine Of Your Smile completan los temas rescatados del pasado, el primero pese a un necesario lavado de cara parece oscurecer su tez para acentuar su lado dreampop, borrando de paso unas cajas de ritmo que se ven sustituidas por un consistente trabajo de batería. The Sunshine Of Your Smile cierra el disco con cuatro minutos de una instrumentación madura que da cierto toque de seriedad a la música y acerca a Celestial a bandas que van algún peldaño por encima en estas lides.

Con la satisfacción de haber redescubierto temas que fácilmente pasaron desapercibidos con anterioridad queda la labor de averiguar si las cuatro nuevas composiciones mantienen el nivel. Horoscope resulta rotunda con un Pop (por momentos cercano al Power-Pop) que algunos situaran entre lo mejorcito del plantel presentado aquí. Bluebell Meadow y Pale Blue Eyes son interpretadas por Malin Dahlberg y resultan sendas sorpresas, una recuerda poderosamente a los temas más desnudos de Aberdeen, mientras que la otra tan pronto es country como folk. Completamente distintas a lo escuchado hasta ahora ambas pueden convertirse en piezas favoritas, tan solo una guitarra y la voz de la chica del grupo dan para mucho, bonitas a rabiar. La peor parte le toca a Sprintide Day, más en la línea habitual del grupo, palidece frente a otras composiciones muy superiores. En resumen, los nuevos temas pasan con holgura (vale, uno no) la comparación con el resto del repertorio, ofrecen nuevos caminos que merecería la pena explorar en un futuro, y completan un disco que resultó una de las más gratas sorpresas del pasado año.

2008-03-13

FRIENDS
Roads Leading Everywhere (1989)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 12.01 am

Días atrás, en el genial y siempre interesante 7iete Pulgadas, se escribía acerca de la preferencia de su autor por aquel Indie Pop (remontándonos a sus orígenes) que representaba la vertiente más inocente, divertida y desvergonzada de la etiqueta. Aquel fácilmente identificable con bandas caracterizadas por su Pop naif, caso de Heavenly, Fat Tulips, Strawberry Story y todos aquellos minúsculos grupos protagonistas de los últimos coletazos de los 80’s, y especialmente de los primeros 90’s. En ese mismo comentario, se llamaba la atención sobre la afición en cierta región de España por esa otra vertiente del Indie Pop británico de aquellos años; la más seria, reflexiva, comprometida………..en definitiva, de aspecto más maduro y adulto, sin que esto último estuviera en contra de la búsqueda y ejercicio de la melodía con tanto o mayor ahínco que sus compañeros de generación de espíritu musical más hedonista. Ciertamente resulta curioso cómo durante unos años grupos como One Thousand Violins, The Man From Delmonte, Raw Herbs llegaron a ser relativamente populares en todo el levante valenciano de la península, sonando sus temas en discotecas donde cientos, acaso miles, de chavales bailaban al ritmo (convenientemente modificado y acelerado) del mejor pop independiente británico de hace veinte años, así pasado el tiempo uno se asombra de la popularidad de canciones de factura claramente minoritaria.

360º de Separación se escribe desde el Levante, y como no podía ser de otro modo, la influencia de aquellos años dejó un hondo recuerdo en la memoria y en nuestra discoteca, plagada de las discografías completas de todos aquellos grupos protagonistas de nuestra adolescencia y posterior mayoría de edad; The Caretaker Race, Mighty Mighty, The Brilliant Corners, Close Lobsters, The Morrisons, Hey Paulette…..por citar a algunos de los más conocidos dentro de una lista que podría ser, si no interminable, sí extensa y objeto de permanente rescate, como el protagonizado durante los últimos días por los Friends de William Jones, que en pleno S.XXI llevan publicados la asombrosa cifra de nueve Lp’s. Claro que es probable que aquellos fans del grupo, entre los que me incluyo, tan solo conozcan la primera etapa discográfica de Friends, aquella que comprende sus seis primeros Lp’s publicados hasta 1995, y es que tras la publicación del discutido Folk Songs nuestros protagonistas decidieron hacer un alto en el camino que se mantuvo hasta 2002, año que supuso el regreso de William Jones con un Best Of de la banda. A partir de ahí el grupo retoma la actividad, llegando a publicar tres Lp’s y diversos Ep’s que esperamos poder escuchar en breve para confirmar el estado de forma de Friends. Pero hasta que llegue ese momento seguiremos disfrutando de su repertorio clásico, y hoy pasamos a recomendar la escucha de uno de sus Lp’s clave; su segundo trabajo Roads Leading Everywhere.

No resulta fácil la elección de un único trabajo para el aficionado al universo musical de William Jones, de todos los discos de esa primera etapa del grupo resulta sencillo descartar Sundrowned y Folk Songs, ambos son poseedores de temas destacables y siguen a pies juntillas, pese a su evolución, el estilo inconfundible del grupo, pero acusan una cierta falta de inspiración fruto quizás del paso de los años y la falta del reconocimiento merecido. El resto de trabajos pudieran ser destacados y elegidos para comentario por sus innegables méritos, Let’s Get Away From It All supone la puesta de largo y cimenta las bases del estilo de Friends, ese jangle pop unas veces romántico y de tono melancólico, apoyado en la voz de un cantante que por momentos se acerca al Julian Cope de los Teardrop Explodes (una de las bandas inspiradoras del grupo), otras puro nervio, con el característico sonido de trompeta empleado con profusión en muchas canciones donde la melodía parece desbordarlo todo. Songs Without Tears supone un favorito personal donde canción tras canción se suceden contándose éstas por gemas, el romanticismo inicial sigue una progresión que pronto alcanzará su cumbre y se aprecia por encima del resto de sus trabajos una cohesión en el conjunto difícilmente imitable, quizás no haya singles tan claros como en los dos discos que preceden a este Songs Without Tears, pero para algunos supone la cumbre creativa del grupo antes del cambio al que Bluishness, cuarto Lp, nos llevará con una evolución en el sonido que en ocasiones se tensiona por culpa de una producción que se nos antoja excesiva. Todo parece haber crecido, las antaño nerviosas trompetas se muestran grandiosas en pasajes como Glorified, la frescura parece dar paso a un trabajo mucho más elaborado que contando con algunas de las mejores piezas del repertorio del grupo (escuchar la romántica Day By Night y caer rendido a su magia es inevitable) también nos enseña su faceta más oscura en momentos donde la melancolía se convierte en franca tristeza. Llegados a este punto tan solo queda por mencionar de esta primera etapa del grupo su segundo Lp Roads Leading Everywhere, y no es casualidad el haberlo guardado para el final ya que hoy es éste el disco recomendado para introducirse al mundo de Friends, es así pese a no poseer el factor sorpresa ni contar con el favor personal de primer y tercer Lp respectivamente, más bien es un paso intermedio entre ambos, y por supuesto no cuenta con el recorrido que la experiencia aporta a Bluishness, pero el hecho cierto es que Roads Leading Everywhere resulta el trabajo más popular de todos aquellos publicados hasta la fecha por la banda, con diez canciones impactantes y un estilo perfectamente definido que les llevaría a críticas entusiastas y un relativo éxito de ventas.

La armonía que se desprende de la escucha de Roads Leading Everywhere es compartida por la banda, que a la hora de opinar sobre este segundo trabajo destaca la facilidad con las que las canciones fluían en el estudio, convirtiendo su grabación en un verdadero placer. Claro que tanta satisfacción se asienta en un conjunto de canciones sobresalientes y muy trabajadas antes de entrar en estudio, basta escuchar el inicio con You’ll Never See That Summertime Again para comprender que la buena impresión causado por el debut Let’s Get Away From It All no fue fruto de un acierto casual, You’ll Never See That Summertime Again es nostalgia por un tiempo pasado, un verano mágico queda atrás, romances adolescentes y no tan adolescentes que no se repetirán…..perfecta de principio a fin, melódica y trotona como pocas pronto se convierte en la canción más popular de Friends. Con All Around You Now se despliega magistralmente ese jangle pop de raíz acústica con fuerte presencia de las trompetas que el grupo ha convertido en seña de identidad, al igual que marca de la casa resulta el romanticismo que Were We Really There?, I Like o Wheels Go Round representan, motivo por el que les llovieron las comparaciones con The Smiths, con los que comparten cierto modo de abordar el lado más melancólico de su música. Pero ésta solo es una más de las múltiples caras de Friends, porque canciones como Here Comes The Breakdown, y especialmente Give Me More, rebosan alegría y contagian al oyente con su energía, directamente heredada de un debut que va más en esta línea que en la de la melancolía, sin que resulte fácil resistirse a esas trompetas que muchas veces quedan más firmemente grabadas en la memoria que unas melodías que William Jones interpreta de un modo que recuerda, There’s Another Day, a la voz y forma de cantar del genio Julian Cope.

Roads Leading Everywhere, al igual que la entera discografía de Friends se encuentra disponible gracias a que Summerhouse Records, su sello discográfico de toda la vida, mantiene en stock todas sus referencias. No es de extrañar teniendo en cuenta que el propio William Jones es el fundador y dirigente de Summerhouse, así que tanto los discos de su banda, como otros interesantes trabajos a cargo de Rumblefish o 4.000.000 Telephones están todavía a disposición de quién quiera hacerse con ellos. Tan solo una pega, unos precios algo elevados para los tiempos que corren, objeción que podremos salvar acudiendo a algunas de las más populares tiendas de Inet donde los discos de Friends están a menos de la mitad de precio que su propio sello marca.

2008-03-06

MOONBABIES
Moonbabies At The Ballroom (2007)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 5.27 pm

El primer paso para la superación es rendirse a la evidencia e intentar admitir lo obvio, por aquí esto entraña aceptar una naturaleza ciertamente pusilánime que lleva a magnificar toda pequeña o gran desgracia aún cuando ésta todavía no esté definitivamente confirmada, encogerse aún cuando el golpe no se ha recibido en toda su intensidad. Como decíamos, aceptar para superar, lo primero ya se ha logrado, ahora vayamos en busca de ese valor que nos ayude a encarar de mejor manera próximos obstáculos que el destino, sin duda, podrá en nuestro camino.

Por de pronto la música vuelve a sonar, y lo que es más importante, hay ganas de escucharla. Uno de los momentos en los que más placer me produce escuchar música es en los viajes por carretera, por extraño que parezca conducir por aquí es fuente de placer, lo cual es una fortuna cuando la familia política vive mil kilómetros y hay que ir a visitarla con cierta frecuencia, así lo que para más de uno sería un verdadero suplicio se convierte en este caso en motivo de satisfacción, pensando en todas esas horas al volante con la oportunidad de ir escuchando disco tras disco, todos grabados para la ocasión con la esperanza de que su escucha revele una genialidad que nos impulse a comprar el disco para alojarlo en nuestra mimada discoteca. Aunque el éxito nunca esté garantizado la diversión siempre está presente, en ocasiones resulta difícil extraer una conclusión y a la vuelta a casa tienes en mente todas esas canciones sobre las que no pudiste emitir un veredicto. Este pasado fin de semana escapábamos de la rutina en busca de otras vidas y otras épocas, de naturaleza, de buena mesa, y sobre todo de relajación, y como siempre la música nos acompañaba en nuestro viaje.

Como decíamos, no siempre es posible llegar a una conclusión, y la decena de discos que nos acompañaron revelaron en muchos casos la necesidad de dedicarles una mayor atención, otros en cambio confirmaron nuestras sospechas de mediocridad y pronto serán olvidados. Pero de entre todos, sin ser los mejores, fue el dúo Moonbabies quienes nos conquistaron, puede que de manera injusta y absolutamente subjetiva, pero queda claro que algunos temas de su tercer Lp (cuarto si contamos con el Mini-Lp War On Sound) Moonbabies At The Ballroom son de esas piezas que enganchan a la primera escucha con un indudable atractivo que no obstante no logra ocultar la verdadera montaña rusa que constituye este trabajo, con piezas donde no llama la atención el desigual valor de las mismas, si no una naturaleza diversa que puede llegar a desorientar al oyente, que tan pronto pasa de ambientes ciertamente etereos a respirar aires folkies, para más adelante verse sumergido en la indietronica, el indiepop/rock o encontrarse con el gran Spector, una especie de colage que pese a su diversidad termina de triunfar pero que corre el riesgo de agradar por partes en función del oyente que se acerque a este trabajo.

Moonbabies At The Ballroom nos descubre a este dúo sueco formado por Ola Frick y Carina Johansson, una breve búsqueda nos lleva a descubrir que la pareja lleva en activo desde finales de la década pasada, con un buen número de discos publicados a lo largo de los últimos años, esto junto al tipo de música que practican hace que los descartemos como integrantes de esa última oleada de grupos Indie Pop escandinavos que está en mente de todos. A decir verdad Moonbabies At The Ballroom se sale un poco, éxito en ciernes incluido, de la línea de lo que aquí viene haciendo acto de presencia normalmente. El espíritu shoegazer que se les atribuye a sus primeras canciones queda en diluido en este tercer trabajo, desplegando múltiples influencias que dan como resultado un combinado que en ocasiones roza un producto apto para el consumo masivo. Pero vayamos por partes, porque su música no se muestra tan amable como pudiera parecer en un principio; la primera toma de contacto con el Lp está a cargo 21st Century, breve pieza de ambientes etéreo que da paso a una primera fase del disco que sin duda hará las delicias de los amantes de la rotundidad y la inmediatez, junto con un dominio absoluto de la melodía. Conscientes de la importancia del momento, la banda decide abrir (obviando ese preludio de 21st Century) con la adictiva War On Sound, máximo éxito hasta el momento de los suecos, gracias a la inclusión del tema en la serie Anatomía de Grey y su posterior publicación en una de sus recopilatorios sonoros publicados, lo que les dará a conocer al público norteamericano. War On Sound resulta adictiva, de melodía irreproachable está dotada de una contundente base rítmica que forma un continuo crescendo que explota en perfecto estribillo con Carina apoyando a Ola Frick en las tareas vocales, conscientes del valor de la primera impresión Take Me To The Ballroom juega a las mismas cartas con la salvedad de que en esta ocasión las tareas vocales recaen en principio en la fémina de la pareja, misma fórmula; base rítmica, acústica en las guitarras, y apoyo de las dos voces mientras que se mantiene una tensión contenida en todo momento. El trío ganador lo completará Don’t Ya Know en un ejercicio indietronico que convence hasta a los menos devotos del estilo, pinceladas a lo Postal Serviceo Death Cab For Cutie con protagonismo de Carina Johansson. Llegados a este punto el trabajo ya está hecho, el oyente ha quedado rendido a un inicio de trabajo demoledor y toca el momento del cambio en la fórmula, dando paso con la folkie Ratatouille, instrumental para separar fases, que diría Juan de Pablos, al romanticismo del Cocobelle, de sonoridad barroca y lánguida interpretación el tema nos muestra la otra cara, la menos inmediata y autocomplaciente, de Moonbabies. Con cierta ensoñación y detalles de electrónica este Cocobelle queda como una de las piezas destacadas del Lp. Walking On My Feet juega a lo personal, a apuesta en forma de medio tiempo que queda como una especie de ejercicio AOR (obviando connotaciones peyorativas del término) que no termina de convencer a este oyente, sin que el tema resulte desagradable en ningún momento sí es cierto que apuestas sesenteras como la Shout It Out, con esos guiños Beach Boys/Spector resultan mucho más logrados y quedan como una nota nostálgica y tierna muy de agradecer. Weekend A Go-Go recupera la senda de la búsqueda del impacto a base de épica, quedando mucho mejor junto con el trío ganador de partida antes que oculta casi cerrando Moonbabies At The Ballroom, labor que definitivamente queda en manos de Dancing In The Sky que cumple a la perfección de nuevo a base de folk e influencias sixties. Y no, no nos olvidamos de The 9th, pero resulta imposible destacar un tema que contiene en su segunda parte un ejercicio sonoro que a cualquiera que no sean los geniales They Might Be Giants les haría sucumbir, con una clara disonancia a la que poco partido (excepción citada) se le podría sacar.

En resumen, tenemos a un grupo sueco que no lo parece, con años a sus espaldas (aunque nos reconocemos recién llegados) pero que se marca un Lp que como poco suscita la curiosidad del oyente, con algunos temas realmente brillantes y un montón de influencias a tener en cuenta. Como objeción podría ponérsele a este Moonbabies At The Ballroom que el grupo, consciente de su potencial comercial, persigue repetir la afortunada jugada que lograron con War On Sound, y este es un juego peligroso que puede hacerles perder el Norte, cosa que a día de hoy todavía no sucede. Así pues, a disfrutar mientras podamos, y a pensar que si música como esta fuera la que triunfase comercialmente este sería un mundo mejor.

2008-02-13

CLUB 8
Nouvelle (1996)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 10.39 pm

Ya lo decíamos hace unos días, son ya más de quince años los que llevamos siguiendo los pasos de Johan Angergard, y es que aunque realmente parece que fue ayer el día en el que llegó a nuestras manos el 7” de debut de Acid House Kings con el que descubrimos a esta figura clave del pop sueco, han pasado ya tres largos lustros durante los que ese chaval que vestía anorak y lucía rubio peinado adolescente se ha convertido en un treintañero que va dejando tras de sí un bagaje musical y una influencia en el Pop de su país que pocos pueden alcanzar.

Durante todos estos años Johan Angergard ha tenido tiempo para participar y colaborar con no pocas bandas, aunque las principales que a todo el mundo resultarán familiares son los mencionados Acid House Kings, Club 8 y los impredecibles The Legends. Tres bandas que, pese a inevitables nexos comunes, elaboran músicas de distinta orientación basadas en una inspiración melódica para la que Johan parece estar particularmente dotado. Obviamente, difícil y desquiciante tarea pudiera resultar la de intentar mantener en activo y componer música para todos los grupos simultáneamente, por lo que los discos de todos ellos se suceden uno tras otro sin llegar a coincidir en el tiempo, aunque a tenor de las fechas de publicación muchas veces uno llega a dudar de esto. En cualquier caso 2007 fue un año para Club 8, viendo la luz The Boy Who Couldn’t Stop Dreaming, sexto Lp del dúo que Johan Angergard formó hace más de diez años con Karolina Komstedt. Con el tiempo hemos aprendido a identificar las canciones de Club 8 con las composiciones más melancólicas de nuestro protagonista, y muy probablemente muchos de los que lean estas líneas coincidirán al afirmar que, con frecuencia tanta melancolía bordeó el abismo que da paso al más absoluto sopor, resultando alguno de los trabajos de Club 8 ciertamente discutibles. Esta opinión, que comparto, queda totalmente desterrada cuando uno aborda The Boy Who Couldn’t Stop Dreaming, bien sea por la calidad intrínseca de las composiciones aquí presentes, convenientemente apoyada por hits instantáneos como Whatever You Want o When I Come Around, o bien sea por ese equilibrio perfecto entre la melancolía acostumbrada con otras piezas de tono algo menos pusilánime, lo cierto es que este último trabajo puede situarse en la cúspide de su discografía, animándonos a una revisión de la carrera del grupo que en esta ocasión nos llevará directamente a ese debut largo que fue Nouvelle, muy probablemente considerado anecdótico por sus creadores después de tantos temas y años pasados.

Hay que remontarse bastantes años, más de diez, hasta recordar cómo por sorpresa un buen día Siesta Records plantó en nuestras casas un perfecto 7” a cargo de Club 8, una nueva banda sueca que se presentaba con tres canciones de una perfección y clase a la que no estábamos acostumbrados al escuchar a los anoréxicos grupos suecos con los que nos habíamos familiarizado. Ese primer 7” y las tres canciones contenidas en él se convirtieron rápidamente en nuestro Ep. favorito de 1995, incitándonos de inmediato a buscar más información sobre nuestro nuevo grupo predilecto. Pronto caímos en la cuenta de que los personajes que se ocultaban bajo el nombre de Club 8 nos eran ya conocidos de otros proyectos descubiertos en años pasados gracias al trabajo de Marsh-Marigold Records. Así en la contraportada de ese pequeño 3”Cd que Poprace, los más ruidosos de aquella primera e inocente oleada sueca que nos llegó, aparecían junto con el resto de miembros del grupo Johan y Karolina, él era el más joven componente de Acid House Kings y también tocaba aquí, ella aparentaba ser casi una niña, lejos del estilo y la serena belleza que la caracteriza en el presente.

Esta primera toma de contacto con Club 8 no hizo más que acrecentar la expectación ante la posibilidad de poder escuchar todo un Lp de los suecos. Por fortuna Siesta Records, de nuevo, ponía a nuestra disposición todo un disco “largo” en apenas un año desde la edición del primer 7” del grupo. Nouvelle presentaba diez lustrosas composiciones en poco más de veinticinco minutos, diez canciones que conquistaban desde la primera escucha y que más de diez años después son tremendamente reveladoras de los tiempos de aprendizaje que la pareja vivía, resultando el disco una especie de collage musical tanto de los gustos de sus autores como del momento en el que fue compuesto. Así encontramos claras referencias en todos los temas, pudiéndolos agrupar según su ánimo u orientación. Blue Skies se encargaba de abrir el disco dando continuidad al sonido ya escuchado en su Ep., sin lugar a la sorpresa la voz de Karolina era la encargada de conquistarnos en una pieza de melodía irreprochable, que se adscribía rápidamente a ese Indie Pop sueco que empezaba a asomar a mediados de los 90’s. Don’t Be Gone subía enteros gracias a ese dúo vocal protagonizado por la pareja y ciertos aires jazz de la guitarra, mientras que Breakdown marcaba las líneas de esa melancolía que a estas alturas parece la marca de la casa de Club 8. Sin embargo las primeras enseñanzas aprendidas no resultaban fáciles de olvidar, de manera que She Never Calls se volvía al pasado con una agilidad y ligereza que nos lleva a pensar en eso que algunos denominan Twee Pop, recordemos los trabajos de unos primeros Red Sleeping Beauty, o en los extremadamente (estos sí) twee The Shermans. Loveaffair y Sunday Afternoon eran “victimas” del momento (aquellos que por aquel entonces ya escuchaban música y compraban revistas como Spiral o RDL sabrán de lo que hablo), la primera por esos aires bossa que todo inundan, la segunda por la influencia descarada del easy listening, música de cóctel, llámalo-como-quieras…… y es que hubo unos años en los que todo el mundo coincidía en que la bossa nova era lo más, y que Esquivel era un Dios. Ahhhh, las modas…..pero volviéndonos a centrar, Club 8 salían dignamente de ambos envites, cierto que de mucho mejor modo en Loveaffair, puesto que Sunday Afternoon queda más como anécdota que otra cosa. Those Charming Men da paso a la recta final del disco, de nuevo la melancolía que todo inunda como aperitivo a un All Dressed Up And Shy que va subiendo un poco en una intensidad que se desborda en la ruidosa I Guess I Was Wrong, con otra mirada al reciente pasado, en esta ocasión vía Poprace, que se hace presente en estos dos minutos de melodía y distorsión, eso sí, siempre controlada. Con Look Out! Club 8 se despiden a dúo dejando el mejor sabor de boca y ganas de nuevas canciones, en vista de la brevedad de este primer trabajo serio.

Es probable que a estas alturas Nouvelle quede como una colección de canciones tremendamente inocentes, más después de haber podido comprobar de qué eran capaces sus autores, pero sin duda resulta una buena muestra esa ese primer Indie Pop sueco que llegó a nuestro país con la melodía como mejor carta de presentación.

2008-02-06

LACROSSE
This New Year Will Be For You And Me (2007)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 11.01 pm

Todos estos años escuchando música para llegar a la conclusión de que soy influenciable hasta límites insospechados. Tiempo atrás, al poco de iniciar la aventura de la vida en pareja, hubiera sido fácil aventurarse a enumerar aquellos aspectos de la vida que cambiarían, lo que nunca hubiera llegado a adivinar es la influencia que mi nueva situación personal iba a tener en lo musical. Más de un año después he descubierto lo fácilmente maleable, musicalmente hablando (el resto ya se da por descontado, rindámonos a lo obvio), que soy. De nada sirven veinte años de afición y miles de discos acumulados en las estanterías, todavía más inútil resulta esa experiencia adquirida que facilita encontrar una y mil referencias distintas en cada nuevo disco…….al final todo se reduce a tener buen gusto y algo de paciencia. Así, mientras yo ando siempre nervioso de un lado para otro, sacando discos de cualquier rincón de la casa o carpeta del ordenador, e intentando asimilar lo inasimilable, ella se dedica a disfrutar de cada disco que descubre en la estantería, que suelen ser de esos dulces y susurrantes que tanto agradan a su paladar. Muchos de ellos discos ignorados u olvidados por mí, descubriéndolos ahora por primera vez, por mucho que antes haya podido oírlos, que no escucharlos, un millón de veces. De este modo he disfrutado y me he enganchado en los últimos tiempos a pequeñas joyas como el Lp de debut de Maths & Physics Club, ninguneados hasta ahora después de una escucha de sus dos primeros Ep’s que me llevaron a etiquetarlos rápidamente como una mixtura descarada de Belle & Sebastián con los Smiths, la genialidad de The Guild League o esa maravilla olvidada por todo el mundo que son The Beautiful South.

Así que hoy tocaba hacer justicia y rendirme a la evidencia hablando de alguno de esos grupos que a veces por exceso de edulcorante no consigo apreciar en primera instancia. El problema es que la semana se complica por culpa de esa CRISIS de la que todos hablan; unos para jurar una y otra vez que no es tal, otros para convertirla en el centro de su universo, y lo cierto es que me importa bien poco las discusiones que se generan acerca de este tema, pero llevo unos días en los que veo cómo pierden su trabajo personas que se han sentado a mi lado durante años, mientras que otros tan solo esperan pacientemente a que llegue su momento, seguros de que el fin está cerca. ¿Pesimista?, no sé, puede que en otros muchos lugares las cosas no estén tan feas, puede que todo quede en un susto, pero la impresión es que todo esto no ha hecho más que empezar y las bajas empiezan a doler porque son muy cercanas.

Llegados a este punto será fácil entender que pasemos por alto a los fantásticos The Beautiful South para buscar alguna otra propuesta más desvergonzada y escapista. Muchas son las bandas que vienen a la memoria pero quizás sean los suecos Lacrosse, con su recién publicado Lp de debut, el grupo actual que mejor podría representar esa idea del Indie Pop descarado y resultón que tan bien suele sentar al ánimo del oyente. This New Year Will Be For You And Me se colaba en el último momento en algunas de las listas que destacaron lo mejor del pasado año gracias a canciones como No More Lovesongs, que resume a la perfección la fórmula de este sexteto de Estocolmo encabezado por dos vocalistas que se desgañitan al unísono en la mayoría de los temas de la banda, esto es; crescendo contínuo que desemboca en una melodía realmente festiva, compacta base rítmica que no afloja en ningún momento y locura controlada bajo la apariencia de un Pop de espíritu fundamentalmente optimista. Lacrosse se nos presentaban con esa carta de presentación que era No More Lovesongs como unos nuevos Irene, siguiendo la estela del jolgorio de éstos pero perfeccionando el conbinado de sonidos y acercándose a la singularidad de sus compatriotas Billie The Vision & The Dancers, más cercanos en cuanto a concepto de grupo.

Así estamos ante un nuevo nombre a incluir esa facción de grupos suecos que son ajenos a la intelectualidad, huyendo de esa imagen presuntamente cool que a estas alturas resulta descaradamente impostada, y abrazando la idea de arrancar del oyente una sonrisa, un baile…..exportando alegría, despreocupándose y haciendo bandera de esa imagen gamberra que tan bien sienta a su música. De este modo los temas van cayendo, sucediéndose sin apenas darnos tiempo al respiro, convirtiendo la escucha de cada uno de ellos en motivo de celebración, ya sea por esa timidez inicial que se torna trote en You Can’t Say No Forever para dar paso a uno de los mejores estribillos del disco, por el estilo hooligan de So Sad, por los vientos que culminan New York Or Alingsas, por esos gritos a coro de Let’s Get Old, por la serenidad de I’m Not Afraid………..cada canción parece sentar mejor que la anterior, hasta llegar casi al final del disco uno de los mejores momentos gracias a Who Will Bring Us Together?. Todas y cada una de las piezas de este This New Year Will Be For You And Me son perfectamente disfrutables una vez que se supera el inicial desconcierto y desagrado que producen esos dos cantantes empeñados en compartir protagonismo en todos los temas, cargando en exceso las melodías, y al mismo tiempo logrando ese efecto de fiesta continua que todo el disco desprende.

Puede que la mejor baza de Lacrosse, esa aparente intrascendencia y ligereza que tanto les gusta, juegue en contra del grupo en estos días en los que la música más sesuda reniega de lo instantáneo. Pero para los que apostamos, entre otras cosas, por la música como el perfecto bálsamo para las jornadas en los que el sol parece no levantarse en el horizonte, grupos como Lacrosse siempre gozarán de nuestro cariño.

2008-01-28

ELIAS AND THE WIZZKIDS
A Little Mess (2007)

Filed under: Discos - Records, Grupos - Groups — 360º de Separación @ 1.13 am

Encantado de estar equivocado. Hay quién presume de su buen olfato, seguro del acierto en su elección. Muchos otros cultivamos el difícil arte de la rectificación, mucho más gratificante musicalmente hablando en estos días de sobre exposición musical que nos fuerzan a juzgar de manera prematura algunas de las nuevas propuestas que llegan a nuestros oídos. El último ejemplo de esta precipitación que lleva a emitir veredictos erróneos es el de los suecos Elias And The Wizzkids, víctimas de una escucha apresurada de The Dance, su Ep. de debut, han estado a punto de ser obviados por aquí a la hora de publicar su debut en formato largo.

Pero comencemos por el principio; durante el pasado año Hybris Records, una de nuestras discográficas suecas favoritas, acaso la predilecta durante 2006 gracias a maravillas como Vapnet, Montt-Mardie o Sibiria, decepcionaba con discos largamente esperados que quedaban muy por debajo de sus predecesores, así quedaba fijar nuestra atención en las novedades que el sello presentaba; los electrónicos Familjen (por Dios, no os perdais el video de su tema Det Snurrar I Min Skalle) no decepcionaban, mostrándose como una buena baza dentro de la facción tecnopop (en este caso más tecno que pop) del catálogo de Hybris, mientras que el nuevo cuarteto de Estocolmo Elias And The Wizzkids llamaban poderosamente nuestra atención gracias a The Dance, el tema que daba título a su Ep. de debut. The Dance era trepidante, melódicamente adictiva, con una sección rítmica en permanente trote…….en definitiva, reunía todo aquello que el buen aficionado al Pop sabía apreciar. Había que lanzarse a la captura de un disco que prometía…..y entonces llegó la decepción ya que The Dance era, con mucho, el mejor tema de un Ep. que sin ser malo palidecía ante la inmediatez y frescura de su tema titular. Llamativa era la “speedica” versión en clave rockera del Wonderwall de los británicos Oasis, lástima porque a un original tan mediocre tampoco se le puede sacar mucho provecho, mientras que Regret se presentaba como un bonito pero simple medio tiempo y Autumn Leaves corría el riesgo de arrancar un bostezo del oyente. En definitiva, la impresión que quedaba después de la escucha del Ep. era la de un temazo pop que la banda no era capaz de repetir en esta ocasión, así que cabía esperar a su posible continuación en un próximo disco que llegaría a los pocos meses. El single Young And Hairy volvía a devolvernos la esperanza en el grupo, de nuevo con un tema titular sobresaliente doblemente interpretado y una correcta tercera pieza que nos emplazaba sin crear mucha expectación al anunciado Lp de debut.

A Little Mess nos pilló por sorpresa, cuando 2007 parecía que se esfumaba una fugaz visita a la página de Hybris anunciaba la publicación del Lp Elias And The Wizzkids. Y aunque nuestra desconfianza jugaba en su contra, un par de someras escuchas bastaron para constatar el hecho de que Elias Akesson, compositor de todos los temas y su lider absoluto, o bien había madurado en un tiempo record, o bien había sabido ocultar hasta ahora unas influencias y buen gusto que atrás apenas se intuía. Así en poco más de quince días las doce canciones del disco entraban a formar parte del listado de trabajos favoritos del año, invalidando todos los temores que acechaban al pensar en el futuro de la banda. Un futuro que tras la escucha de A Little Mess parece claro, alejándose la banda de todo los tópicos que los detractores de nuevo pop sueco achacan a cada nueva propuesta que proviene del país escandinavo. Elias And The Wizzkids se distancian jugando sus propias cartas, como las de ese impúber Billy Bragg acústico que parece exhibirse durante los primeros segundos de Acknowledge Me, para desembocar más tarde en un pequeño estallido de ritmo guiados por un siempre delicado punteo de guitarra que centra nuestra atención llevándonos a paisajes propios del folk-rock. Con semejante carta de presentación el disco ha de continuar por todo lo alto para no decepcionar, y Young And Hairy, segundo single del grupo, a fé que consigue levantar nuestro espíritu incitando al baile gracias a una sección rítmica nerviosa y optimista a la que unos fantásticos coros ponen la guinda, dejándonos sin un aliento que la balada 24 nos hace recobrar con su placidez y un Elias Akesson cantando con verdadero sentimiento. I Wish pone de manifiesto una afición por los aires rockeros hasta ahora solo intuida en algunos pasajes, convirtiéndose de momento esta influencia en un espejismo ante el convencionalismo pop que le sucede con A Little Less, y la tradición folk anglosajona de The Mermaid que se sitúa como uno de los puntos álgidos del disco, dejándonos en las manos de The Dance, pieza estrella del Lp y protagonista absoluta de su primer Ep., que seduce gracias a su aire sesentero y su sencilla interpretación de una de esas historias de tardes sin importancia que todos habremos protagonizado alguna vez, pero que hoy se convierte en verdadera celebración. Hemos pasado el ecuador del disco y cada canción parece aportar un nuevo color a la paleta de los suecos, pero todavía hay espacio para nuevas tonalidades, como el aire country de The Job, remarcado por la armónica y la rasgada voz de Elias, el blues negro de Fourth Of July, o el rock 50’s de I Can’t Afford You…..cada canción sorprende con nuevas influencias, quedando para el final esa especie de nana sin edad de Good Night y la olvidada Friday Night, que sucumbe injustamente a la comparación con otras piezas del disco aunque su continuo crescendo aporta justificación suficiente para destacarla.

Por ahora no parece que A Litte Mess haya calado hondo en los corazones de los aficionados al Pop, incluso al Pop independiente sueco, y es que Hybris va camino de convertirse en el hogar de artistas cuando menos peculiares de la escena de su país. De lo que no cabe duda es que Elias And The Wizzkids han conseguido firmar, pese a sus discutibles primeros pasos, todo un Lp de cinco estrellas que se sale de lo acostumbrado por aquellas gélidas tierras, y que ante todo entretiene tanto al buscador de la divina melodía como a aquel que va un poco más allá y quiere divertirse a base de variedad, ambos encontrarán aquí la ansiada recompensa a su búsqueda. Tanto este disco como el resto de referencias de Hybris pueden conseguirse a precio francamente económico a través de la eficiente tienda del propio sello.